Epigenética y fertilidad: cómo el ambiente moldea la salud reproductiva

La epigenética se ha convertido en uno de los pilares más importantes para comprender la fertilidad, el desarrollo embrionario y la salud reproductiva a largo plazo.

Durante años se pensó que nuestra carga genética determinaba de manera rígida cómo funcionaba nuestro cuerpo.

Hoy, gracias a la epigenética, sabemos que esto no es del todo cierto. Los genes siguen siendo la base, pero el ambiente que los rodea, como la nutrición, el estrés, el sueño, la edad, el peso y la exposición a sustancias químicas, puede modificar la forma en que se expresan sin alterar la secuencia del ADN.

Desde una perspectiva clínica y basada en evidencia, la epigenética funciona como un puente entre el ambiente y nuestros genes. Explica por qué dos personas con una
genética similar pueden presentar respuestas reproductivas completamente distintas: variaciones en la calidad de los óvulos, diferencias en la maduración espermática o en la
capacidad de los embriones para implantarse.

1. La salud epigenética comienza antes del embarazo
Uno de los conceptos más relevantes es que la salud epigenética empieza mucho antes de la concepción.

Los óvulos y los espermatozoides no solo aportan material genético, sino que también llevan “marcas epigenéticas” que pueden influir en la calidad embrionaria.

Factores como la edad materna avanzada, el estrés crónico, la inflamación, el sobrepeso, las deficiencias nutricionales y la exposición a disruptores endocrinos pueden alterar estas
marcas, reduciendo la competencia de los gametos.

Estudios actuales demuestran que mejoras en la alimentación, el sueño, el control del estrés y el mantenimiento de un peso saludable pueden revertir parcialmente estas modificaciones. Por ello, la preparación preconcepcional, idealmente entre 3 y 6 meses antes del embarazo, es una estrategia clave para favorecer una mejor salud reproductiva.

2. Tecnologías de Reproducción Asistida y epigenética
Las Tecnologías de Reproducción Asistida (TRA), como la estimulación ovárica, la fecundación in vitro (FIV) o el cultivo embrionario, han evolucionado significativamente en las últimas décadas y son consideradas seguras. Sin embargo, existe evidencia moderada que indica que ciertos procesos pueden influir de forma temporal en algunas marcas epigenéticas del embrión.

Esto no significa que las TRA sean dañinas, sino que el embrión es altamente sensible a su entorno y las condiciones del laboratorio pueden dejar pequeñas señales epigenéticas.

Lo más importante es considerar que la evidencia científica indica que la gran mayoría de estas modificaciones se corrigen de forma natural durante el desarrollo embrionario.
Asimismo, trabajar con laboratorios de alta calidad que mantengan controles estrictos de temperatura, oxigenación y medios de cultivo permite minimizar cualquier riesgo, reforzando así la necesidad de que la epigenética guíe un enfoque individualizado en cada tratamiento.

3. Impacto en la salud futura del bebé
Uno de los hallazgos más fascinantes de la epigenética es su papel en la programación fetal. Esto significa que determinados eventos durante el embarazo pueden marcar
la salud futura del bebé.

Condiciones como la diabetes gestacional, la preeclampsia, el tabaquismo, el estrés materno severo y las deficiencias nutricionales se han asociado con un mayor riesgo de
desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad o incluso problemas reproductivos en la descendencia.

Este enfoque no busca generar alarma, sino enfatizar que el embarazo representa una ventana crítica en la que los buenos hábitos pueden generar efectos positivos que perduren durante toda la vida del niño.

4. Hacia una medicina reproductiva más personalizada
La epigenética no reemplaza a la genética tradicional, sino que la complementa y la amplía.

Nos permite comprender la fertilidad desde una visión más integral e invita a adoptar un enfoque que incluya una nutrición adecuada, el cuidado de la salud hormonal, una suplementación dirigida y el control del estrés, así como un sueño reparador y la reducción de la exposición a toxinas ambientales.

En la práctica clínica, la integración de los principios de la epigenética permite acompañar de forma más completa a las parejas antes de la búsqueda del embarazo, optimizando su estado de salud general y reproductiva desde la etapa preconcepcional.

Este enfoque no solo contribuye a mejorar la respuesta y los resultados de los tratamientos de reproducción asistida, sino que también favorece el desarrollo de embarazos más saludables, con un impacto positivo tanto en el bienestar materno como en la salud futura del bebé.

En Fertilidad Vital Perú, entendemos que la fertilidad se
construye desde antes del embarazo, integrando ciencia,
epigenética y un acompañamiento integral.

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